Mensaje Inusual
- Laura Castaño Agudelo
- 9 dic 2018
- 1 Min. de lectura
No te conozco, no me conoces. Los únicos conocimientos mutuos de ambos es el porqué y el para qué nos vemos a diario.
Existe la incertidumbre de qué pasa en tu cabeza y qué ocurre en la mía. ¡Sí! Pues sólo convivimos protagonizando la cotidianidad.
Sin importar aquella circunstancia, mis deseos hacia ti jamás serán negativos, pues te brindaré respeto mientras tú lo hagas igualmente.
En este mundo frío y desconocido sólo se tiene algo en común: la vida. Es lo único de lo cual tenemos conocimiento en este preciso instante.
Traspasando las barreras de esa abstención a lo inesperado, con honestidad agradezco por ser parte de tus objetivos y anhelos, pues en la actualidad uno hace parte del otro, y ninguno es menos que el otro, lo que define a la labor diaria tuya y mía, como docente y aprendiz, títulos relacionados en el mayor porcentaje existente.
Sin más enlaces de letras, me desanima la posibilidad de que no descifrarás mi identidad como autora de esta misiva, pues desde mi prisma juvenil mis destrezas parten de la objetividad de transmitir para ser escuchada.
Comentarios