Mi realidad próxima a las 16 vueltas al sol
- Laura Castaño Agudelo
- 12 nov 2018
- 1 Min. de lectura
¿Cómo aconsejaría alguien que me lo pide?
A la hora de buscar la respuesta
La más voraz soy, pues nada me lo impide:
las palabras nacen desde cualquier propuesta.
Pero cuando ese mendigo
pasa a ser mi triste abrigo,
mi cerebro en el propio cómplice se transforma
de una negligencia sentimental
que trae consigo la muerte de la felicidad.
¿O será de otro de mis aliados,
aquellos que debieron ser criados
por el amor y el positivo vivir
pero se sumieron al infierno y su institutriz?
¿Cómo lograr cambiar tal realidad
si ni su origen conozco de verdad?
Tal vez se inicia con un renacer,
más mi corazón no quiere positivamente crecer.
¿Y ahora qué circunstancia queda
a mi favor o para mi moral vereda
si en contradicciones mi conducta se resume
y guerras propias en mi felicidad influyen?
Una alarma de incertidumbre quisiera activar
pero en este inhabitado lugar
¿A quién podía alarmar?
La rica tierra llena de propiedades está
pero ningún latifundista presente con quién confiar
o al menos así lo siento
desde la condición de desaliento.
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