Iluminación efímera (Crónica)
- Laura Castaño Agudelo
- 15 jun 2018
- 1 Min. de lectura
Mis días no tienen originalidad. Durante cinco días estoy sumida en una cruel pesadilla de la cual no puedo despertar. Así acontece sin falta aquí presente, una vez más en el lugar menos amigable que existe , donde crueldades decrépitas se ocultan tras un físico sobresaliente y exigente. Una vez más, pasado el intervalo necesario, encontramos una pequeña luz a lo largo de aquel túnel sumido en la más siniestra oscuridad, nuestra salida efímera a un pacífico y anhelado momento. Y ahí me encuentro a la deriva de la dimensión, analizando los posibles candidatos a escoger para hacer de éste, un lapso de tiempo más ameno. Caminé fuera de aquel sofocante establecimiento de formación terrenal con dirección al lugar de desechos alimenticios. Y así emprendo marcha rumbo a lo desconocido, después de haber hecho elección de los seres con quien desarrollaré el futuro acontecimiento. Al volver al sedentarismo termino lo que para mí es un dulce cielo indescriptible, un fruto originado en cosechas de amor que acompaña mi rutina. Finalmente guardo el contenedor de éste, aproximándome a un pequeño mundo numérico de carácter informativo.
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